jueves, 20 de agosto de 2009

La visión se llenó de pecado

“Nunca me permitas ser un altivo”. A un altivo nunca se le queda bien. Este país insta a la desobediencia, a no sujetarse, a hacer lo que le da la gana. Este país anima a irse de la casa a los 18 años. Este país insta a ser líder para ser el mejor. Nos insta a creer que somos mejores que los demás. También, que no necesitamos a papá y mamá porque son anticuados. Cuando ese espíritu esté en nuestra vida, la presencia de Dios se va, la vida de Dios es removida y se va la autoridad.

De aquí a un año vamos a ser 1000 personas, no porque seamos muy cargas, sino porque nos vamos a humillar.

Pero una vez más el Señor lo llamó: — ¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted?” 1 Samuel 3:6

Samuel respondió “heme aquí”. Dígaselo a Dios, porque esto es lo que se ha acabado.

En aquel tiempo en el cual Dios llamó a Samuel, la palabra escaseaba, no había revelación y la visión que había se volvió monótona.

En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. 1 Samuel 3:1

Estamos hablando de cómo y porqué la gente se va de las iglesias, debido a esa falta de visión. No debemos ser líderes sin la presencia de Dios.

La generación de Elí ya no estaba teniendo visión, porque se volvió predecible todo en la iglesia. La visión de llenó de pecado.

¿Tú crees que la visión de Dios te lleve a pecar? ¿Tú crees que si Dios te guía te llevará a pecar? Pues no, porque somos como la luz de la aurora…Es sencillo, debemos crecer. Debemos ser humildes. A veces cometemos el error de decir “presencia de Dios, puedes irte porque yo tengo la revelación”.

Cuando usted se duerme, viene el diablo y arrasa con todo. Pero ese es un dormir espiritual. Samuel estaba sirviendo y estaba dormido. A más de uno esto le ha pasado. Y cuando nos dormimos, le perdemos el sentido a la visión que Dios nos dio.

Para florecer en el llamado debemos ser antirreligiosos, porque el religioso es quien se duerme espiritualmente.

Di conmigo “sobre mí no va a dormir el espíritu de religión”.

El arca significa la presencia de Dios, y Samuel tenía la presencia de Dios en frente, y no lo notaba. Hay gente que se vuelve indiferente e inmune a la presencia de Dios a causa de crecer malformado.

¿A cuántos se les ha ido la pasión más de una vez? ¿Cuántos creen que Dios nos va a devolver esa pasión?

La lámpara simboliza la palabra. Era tal la desobediencia e indiferencia del pueblo que fue apagada la lámpara de la palabra entre el pueblo.

Cuando nos movemos por emociones y hay soberbia, Dios está de último lugar. La gente tiene doblo ánimo y dependen de que haya algo emocionante, y se indisponen a adorar a Dios en la iglesia.

¿Cuántos prefieren ser confrontados?

Una persona crece cuando la corregimos y comienza a dar fruto.

Cuando uno pierde la presencia, queremos hacer nuestra propia voluntad y no la de Dios. Siempre la voluntad de Dios es contraria a la nuestra.

Porque Dios quiere que salgamos de la normalidad.

La normalidad es ese círculo que hacemos y del cual no queremos que nadie nos saque. Tenemos miedo a que se nos quite. Pero esa normalidad mata el sueño de Dios en nuestra vida.

Nunca debo dejar entrar en mí un espíritu de desobediencia.

¿Cuántos quieren bendición? “Señor, ayúdame a ser obediente, lo necesito”

Samuel no conocía la presencia, aunque la tenía en frente, y la palabra no le había sido revelada.

La persona que crece es porque tiene la revelación de la palabra.

En lugar de subir un olor grato a Dios, subió el pecado. ¿A cuántos les gusta adorar? ¿Se imaginan que el olor a Dios sea división, contienda, cerruchadera de pisos, chisme y desánimo? Dios diría “ese no es mi pueblo”.

En lugar de llegar un olor grato, le llegó una hediondez. Y Dios tuvo que levantar un Samuel para restaurar todo esto.

¿Cuántos aún tienen áreas en las cuales están caídos? Necesitamos subir a otro nivel humillándonos. ¿A quién levanta Dios? A los humildes, contritos y humillados.

El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido. Salmos 51:17

Cuando David se creyó la mamá de Tarzán se vinieron las desgracias. ¿Cuántos quieren que la gloria de Dios invada San José?

Yo veo esos travestis adorando a Dios, pero algo tiene que pasar en nosotros.

Que estemos centrados en lo que Dios está haciendo. Que no dejemos la visión…

Pero, sobre todo, debemos caminar en la presencia de Dios.

Geovanny Solano

miércoles, 19 de agosto de 2009

Las dos simientes

Aquí nos vamos a acostumbrar a los milagros. Va a ser costumbre que el drogadicto deje la droga. De repente ese problema en 8 días se larga, porque Cristo quiere hacerme libre. Pero ¿si usted no quiere escuchar la verdad, cómo va a ser libre?

Algo grande viene. Lo estamos creyendo y declarando. Es una bendición estar aquí. Vamos a continuar hablando de la iniquidad, porque hasta que hayamos sido libres de eso, podremos ver el avivamiento.

¿Qué es una simiente? Es una semilla, quiere decir semen.

Existen 2 simientes, una simiente es una semilla. Entonces tengo 2 semillas, la que viene de Dios y la que viene de la maldad.

La semilla de maldad nació desde Adán y Eva.

La simiente es concebida a través del semen. El único ser que puede cambiar o transformar la simiente somos nosotros. Podemos decidir si cambiar nuestra vida. Tenemos capacidad para cambiar nuestro destino a través del nuevo nacimiento en Jesús. El poder está en nuestras manos.

Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21

Hay un pleito entre las 2 simientes. Es la carne contra el espíritu.

La carne siempre quiere pecar. Esa es la semilla del diablo, y la carne siempre quiere prevalecer; se manifiesta cuando comenzamos a decir: -qué sueño, qué hambre ¿voy a la iglesia? ¿Me vuelvo un religioso y voy solamente los domingos?...-

Hay gente que pasa toda la semana indiferente con Dios, ¡no nos hagamos religiosos!

Hay gente que dice –yo no tengo problemas de fornicación, pornografía, drogas o idolatría…yo soy bueno-.

Pero, para aquellos que creen que no pecan, los celos, la envidia, la rivalidad, la disensión, el no perdonar…eso también es pecado.

Hay que ser sinceros delante de Dios, de lo contrario no va a pasar nada en nuestra vida. Si nos creemos los más santos, no pasa nada cuando venimos ante Dios.

Nos gusta juntarnos con personas que viven en el mismo pecado que uno. La envidia, contienda, chismes, son fruto de la iniquidad. No puedo entender que entre el pueblo de Dios hayan celos entre ministerios. Esos son frutos de la iniquidad.

Todos los días tenemos algo a qué morir, porque es una lucha constante contra la carne. Por más pequeño que sea.

Esa semilla tan pequeña ha podido más que usted y solamente usted puede sacar esa semilla.

La carne nunca deja que el espíritu se imponga sobre ella. Es una lucha constante.

La iniquidad viene del diablo, quien quiso la adoración para él. Si la iniquidad se pudo introducir en Lucifer, el ángel perfecto, ¿cómo no se habría que introducir en el ser humano?

El diablo tiene envidia de usted como ser humano, porque cuando Dios se quedó sin Lucifer para que lo adorara, tuvo que crear al ser humano para que lo adoremos.

Somos lo más parecido a Dios, y Lucifer envidia eso. Por eso viene con la intención de plantar la iniquidad.

La iniquidad es la madre de todo mal físico, moral y espiritual.

Karen Chinchilla

sábado, 8 de agosto de 2009

La juventud

Agradezco la invitación de Geovanny. Para quienes no me conocen, por mi acento notarán que no nací en Costa Rica. Nací en Panamá centro y ya son 12 años de pastorear en Puntarenas.

La juventud es el flanco preferido del enemigo. Yo quiero compartirles lo que hubiera querido conocer desde niño.

José es alguien a quien admiro.

Por esto Potifar dejó todo a cargo de José, y tan sólo se preocupaba por lo que tenía que comer. José tenía muy buen físico y era muy atractivo”. Génesis 39:6 (Nueva Versión Internacional)

Lo que me impresiona de José es el tener esa apariencia, ese semblante aún en medio de la circunstancia en la cual estaba. Rodeado de una cultura idólatra.

José halló gracia ante los ojos de Potifar. Pero la mujer lo vio como un objeto sobre el cual tenía propiedad para satisfacer el deseo.

Ella le pidió que tuvieran relaciones sexuales ¿qué impidió que José cayera?

Tenía razones para caer; las circunstancias y el rechazo de parte de la familia misma.

Estamos hablando de una mujer muy hermosa. Y José no explotó jamás su juventud contra esa mujer. José hubiera podido impresionar con la belleza a la mujer de Potifar, pero no lo hizo porque temió al Señor.

Actualmente, en Jacó muchos jóvenes explotan la belleza, en prostitución desde los 14 y 15 años. Y es que Egipto, o sea, el mundo, quiere explotar nuestra adolescencia y juventud. El joven sigue siendo símbolo de explotación.

A pesar de que José no tenía a su familia alrededor, no cayó ante la mujer de Potifar.

El enemigo quiere explotar a la juventud. Pero José no se afanaba por lo vano. Él sabía que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová.

El problema es cuando comenzamos a escuchar la seducción del mundo. Si no tenemos una palabra para sostenernos, esa seducción nos vence. El joven sin un temor es seducido.

Desgraciadamente, la mujer de Potifar se ha infiltrado en la misma iglesia. Cuidado, el enemigo no está muy lejos…

Octavio Concepción

viernes, 31 de julio de 2009

Maldición generacional

¿Cuántos quieren ver la gloria de Dios sobre este lugar?

¿Cuántos quieren resucitar muertos?...Primero debemos conocer la gloria de Dios, porque solamente cuando el Espíritu Santo está en nosotros, las puertas se abren.

Vamos a provocar la gloria de Dios y darle un golpe espiritual al diablo. Por eso el lunes se va a comenzar un ayuno de 7 días, pero con propósito, porque hay gente que ayuna y al mismo tiempo anda chismeando.

Queremos que la gloria de Dios venga, pero no hacemos nada para provocarlo... ¿Queremos realmente ver lo sobrenatural? Entonces comencemos a hacer y creer lo sobrenatural.

"Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación". Éxodo 34: 6-7

Dios nos habló hace poco, y nos dijo que debemos sacar las raíces generacionales que venimos arrastrando. ¿Cuántos conocen la historia de los antepasados?...Tenemos un carácter heredado del pasado, e incluso hay características que de repente no conocemos de nuestros padres y abuelos, pero las hemos heredado.

El Espíritu Santo me dijo que debemos cortar incluso con la décima generación. ¿A cuántos les cuesta diezmar y ofrendar? Por ejemplo, yo no sabía que mis padres tuvieron un altar de codicia, y eso me había sido heredado. Porque somos buenos para acarrear maldición y ruina de generación en generación.

¿Usted se ha preguntado por qué le cuesta tanto perdonar? Porque tenemos una generación que nos ha transmitido un espíritu analítico, que le cuesta creer, tener fe.

Por eso, la raíz tiene que salir para ser verdaderamente libres. No importa el pastor, sino la presencia de Dios, porque es el Espíritu Santo quien puede arrancar esa raíz.

¿A cuántos los persigue aún lo que dejaron en un encuentro?...Porque cuando se nos acaba esa pólvora, los espíritus generacionales se ponen de acuerdo para volver a nuestra vida.

¿Quiere que se le salga la iniquidad totalmente? La única salida es ser llenos del Espíritu Santo, porque la maldición generacional siempre tendrá la intención de volver a nuestra vida.

Cuando andamos según la carne, toda esa maldición generacional nos gobierna. Todo lo que fue dejado en un encuentro vuelve y peor; esto se debe a que no vivimos llenos del Espíritu Santo.

Entonces, ¿por qué Jesús dijo que debemos ser como un niño?...Porque perdona rápido, no guarda rencor, no le hace caso a las palabras hirientes.

Y es que hay una unción en los niños que debemos recibir para que sea cortada la maldición generacional, porque de ellos es el reino de los cielos, como Jesús dijo.

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis". Gálatas 5:16-17

Andar en el Espíritu es no hacer las obras de la carne. Es respetar a las autoridades. Pero hay una batalla espiritual entre la carne y el espíritu. ¿A cuántos le dan ganas de pecar? Seamos sinceros. ¿Quién está en ti, el Espíritu Santo o la carne?

Cuando queremos la gloria de Dios, se levantan los demonios. La misma carne se manifiesta y busca impedir que levantemos las manos a Dios. Cuando queremos levantar una alabanza, vienen los demonios a tratar de taparnos la boca... ¿Cuántos quieren levantarse con el carácter del Espíritu Santo?

¿Quieres tener cielos abiertos? Comienza entonces a caminar en el Espíritu Santo. Pero, sobre todo, necesitamos que la gloria de Dios caiga sobre nosotros para ser una luz al mundo, y que entonces la gente diga "No me sé el nombre, pero sé que están llenos del poder de Dios".

Geovanny Solano

martes, 14 de julio de 2009

La iniquidad III

"Como el gorreón en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa". Proverbios 26:2

Nadie se estrella al propio. Cuando va a llover, primero se nubla el cielo. Entonces, todo tiene que ser provocado.
¿Cómo provocar la presencia de Dios? Debemos estar todos unánimes y juntos. Pero ¿por qué se nos manifiestan todavía esas ganas de pecar? Porque existe una semilla de maldad en el corazón del hombre desde que este es concebido.

Un ejemplo de esa manifestación de la semilla de maldad, en la mujer, es la debilidad que tiene con respecto a lo que escucha. Cuando la mujer escucha palabras que le agradan, comienza a flaquear y se comienza a manifestar la iniquidad; lastimosamente en ocasiones se topa con un desgraciado que la engaña con puras palabras y le estropea las metas que aquella mujer tenía propuestas. (Desgraciado: falto de gracia).

Por otro lado, el hombre tiende a caer por lo que ve, y no tanto por las palabras que escucha.

Ahora vamos al ejemplo de David. Cuando David pecó con Betsabé, primero fue adúltero. Pero ¿qué provocó que David cayera de tal forma? La semilla del pecado...

Cuando la semilla cae en la mente, debo tener cuidado y saber si llevarla al corazón, porque en el corazón se concibe la semilla. Por lo tanto, se da una guerra en la mente, porque los demonios buscan que el pecado sea concebido. Llevar una semilla hacia el corazón, significa creerla, tomarla como una verdad para nuestra vida.

Sin embargo, cuando tomamos la semilla de la palabra, cuando estamos a punto de caer, tenemos la confianza en la palabra de Dios, la cual declara que en la debilidad somos fortalecidos.

Ahora bien, luego de la caída de David, vino el arrepentimiento.
"Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones". Salmos 51:1

Cuando nos arrepentimos, debe ser quitada la semilla de maldad que tenemos por causa de caminar sin la presencia de Dios.
"Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado". Salmos 51:2

Es necesario subir de nivel, crecer, avanzar espiritualmente, porque sino vamos a seguir pecando en la misma debilidad toda la vida. Pero cuando Dios nos lave más y más, como dice el Salmo, la gloria de Dios va a descender sobre este lugar.

Y esa gloria es la presencia de Dios, la cual es como un perfume que se impregna en nosotros. Pero hay una semilla de maldad que primero debe ser quitada de nuestro corazón. Porque todo en la vida ha sido provocado.

"Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí". Salmos 51:3

¿A cuántos se les rebela la carne cuando desea alabar a Dios? ¿A cuántos les da pereza alabar a Dios? Es que cuando nos acercamos a Dios, el reino de las tinieblas busca estropear nuestra intención.

"Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos;". Salmos 51:4

¿Cuántos han pecado contra Dios?...De repente hemos cometido muchos errores, y a pesar de que estamos en Dios, se nos quiere manifestar el pecado. Esto se debe a que fuimos concebidos en el vientre de nuestra respectiva madre, con un gen defectuoso de pecado.
"He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre". Salmos 51:5

Por esa razón Dios no quiso que Jesús fuera concebido naturalmente entre José y María, sino que lo concibió el Espíritu Santo, para no tener pecado.

Jesús tuvo las características del reino de los cielos, o sea, la personalidad del Espíritu Santo. Es por eso que no le costaba tanto obedecer como a muchos de nosotros.

¿Cuántos quieren revertir esas malas actitudes?
Entonces dile: -Señor, tengo un premio en la desobediencia y falta de fe, lo reconozco. Necesito que cambies mi destino Señor.-

Geovanny Solano V.

miércoles, 8 de julio de 2009

La iniquidad II

Los cojos comenzarán a danzar...Eso es lo que necesita este país.

Nos hemos dado cuenta de que se han acabado los -heme aquí- entre el mismo pueblo de Dios.
Se acabó la pasión, porque pasión es pedir para que la gloria de Dios se darrame en todas las
naciones.

También se ha dejado de predicar el mensaje de la cruz, siendo este el más importante, puesto a que cuando suene la trompeta debemos estar listos, porque esa trompeta solamente los espirituales la pueden oír. Sólo aquellas vírgenes con aceite, o sea, con la unción del Espíritu Santo.

Debemos preguntarnos entonces ¿en cuál grupo de vírgenes estamos? ¿con aquellas que tienen la unción del Espíritu, o con aquellas que no?

El tiempo que Dios está preparando es poderoso. Él usará nuestras manos para sanar los enfermos, pero primero es necesario que seamos sinceros delante de Dios, porque a través de esa sinceridad somos liberados.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la iniquidad con los milagros y el poder del Espíritu Santo?, pues
resulta que la iniquidad es lo que nos tiene atados para que no suceda el avivamiento. Si somos
libres de la iniquidad, el poder el Espíritu Santo fluye.

¿Cuántas personas han ido a un encuentro? Realmente son muchas, pero el problema está en que en muchas ocasiones, estas actividades quitan tan sólo las ramas...Pero el Espíritu Santo va más allá y arranca la raíz para que podamos ser plenos en Dios.

Gálatas 5:16-25

Estos versículos hablan sobre el deseo de la carne y los frutos del Espíritu. Y nos damos cuenta de que es más fácil practicar las características de la carne; es por esa razón que necesitamos el
poder del Espíritu Santo en nuestra vida, y para llegar a eso debemos ser una iglesia que adore
intensamente a Dios.

Cuando estamos llenos del Espíritu Santo no nos cansa adorar a Dios, incluso con la misma canción una y otra vez.

Necesitamos que sea transformada nuestra mente natural, porque estamos anhelando la gloria de Dios en este lugar, ya que el único que puede cambiar los balazos por gozo es el Espíritu Santo. Pero nosotros debemos ser los agentes de cambio, sin embargo todavía hay deseos de la carne que se nos manifiestan.

Si en la iglesia recibimos a una persona, no importa el estado en el cual se encuentre, eso no debe
ser obstáculo para aceptarla, pero debe notarse el cambio que el Espíritu Santo comienza a realizar en el corazón, de lo contrario la iglesia no está funcionando en el reino de Dios de la forma en la cual debería.

Pero ¿cómo Dios va a hacer algo en este lugar si no cambiamos? Todo tiene un orden y hay un precio que pagar. No podemos saltarnos en lo pequeño, la voluntad de Dios. ¿Por qué hay vecinos que no saben que somos cristianos? Porque no manifestamos la gloria de Dios en nuestra vida.

La iglesia no debe alcahuetear que una persona que no es nueva en Dios persista en el mismo pecado por años, porque es nuestra responsabilidad ante Dios. Sin embargo, en ocasiones la iglesia sí alcahuetea estas situaciones para que la gente no se vaya...Eso está mal.

Debemos entender que el pecado es agresivo y no respeta nada. Por lo tanto debemos ser agresivos contra el pecado. No tenemos que cederle el derecho legal al enemigo; y casi siempre el ser humano le cede ese derecho en un área específica.

Finalmente, por hoy, debemos entender un poco más sobre quién es nuestro enemigo, y los siguientes son algunos de los objetivos más relevantes que tienen los demonios:

1. Se oponen a Dios
2. Buscan destruir la creación
3. Hacer pecar al hombre a través de una influencia
4. Impedir la evangelización
5. Impedir que la oración llegue a Dios
6. Pelear contra los ángeles
7. Causar opresión y culpar
8. Poner duda e incredulidad
9. Poner oscuridad en la palabra para que el ser humano no la entienda
10. Quitar la riqueza natural
11. Quitar la vida, la salud, traer desastres a la tierra, quitar el gozo, la paz y la justicia de Dios.

Geovanny Solano V.

domingo, 5 de julio de 2009

La iniquidad

Para hablar de iniquidad es necesario entender lo que es la guerra espiritual, puesto a que el diablo no está en el infierno, sino en los aires, y cuando adoramos se libra una guerra porque los demonios intentan impedir que esa adoración llegue a Dios.

Para ganar esa guerra es indispensable contar con:

* Integridad
Ser una misma persona en todo lugar; o sea, recibir y mantener en todo tiempo la identidad que Dios nos ha dado como hijos.

* Conocer al enemigo
No se vence a lo que no se conoce, es por eso que debemos entender contra qué peleamos. No contra carne ni sangre, sino contra potestades, gobernadores, principados y contra huestes de maldad en las regiones celestes.

* Autoridad
Con respecto a la autoridad, muchas veces parece ser escasa en el pueblo de Dios debido a la culpabilidad que viene a causa del pecado.

* Plan de acción
La principal estrategia para vencer a nuestro adversario es dejar de pecar, puesto a que cuando pecamos realmente no se resta la autoridad que Dios nos concedió, pero entregamos al diablo un derecho legal sobre nuestra vida.
Esto se puede comparar con la hipoteca de una casa, porque esta se da a cambio de dinero, y al pecar estamos hipotecando nuestra vida al diablo.

¿Y por qué razón existe esta guerra? Porque el ser humano se vuelve desobediente desde la niñes, y desde ese punto comienza la lucha de la carne contra el espíritu. Sin embargo hay una fuerte esperanza, y es que La Biblia es un libro sencillo de entender, y realmente nosotros somos quienes la volvemos compleja debido a que no nos gusta ser confrontados, y la palabra de Dios nos confronta.

Y si debemos conocer al enemigo en la guerra, hay que entender que el diablo no es omnipresente, o sea, no puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Es por esta razón que el enemigo trabaja de forma organizada básicamente de la siguiente forma:

* Principados
Estos tienen terrenos extensos para trabajar, ya sea todo un país o una provincia por ejemplo.

* Potestades
Son autoridades con planes específicos como la droga, la prostitución o la delicuencia; planes concretos.

* Gobernadores
Ellos ejercen un trono sobre el lugar en el cual habitan. Están destinados a atacar a toda autoridad ya sea política, social o espiritual.

* Huestes de maldad
Destinados a dividir el núcleo familiar debido a la fuerza que existe en un hogar unido para servirle a Dios.

Además de conocer al enemigo, es más importante conocer nuestro aliado Dios, y una de las características que es necesario entender es que él es omnisciente. Puesto a que es clave comprender que Dios conoce todo con detalle. Sabe antes de que pequemos que íbamos a caer y aún así nos continua perdonando una y otra vez.
Y a veces la iglesia ha dicho: no importa caer porque Dios levanta al justo, pero debemos analizar si realmente hemos hecho justicia como para que Dios nos levante.

Ahora bien, comenzamos a entender contra lo que tenemos que pelear, pero lo más problemático es la batalla con uno mismo, porque al fin y al cabo el diablo no tiene poder alguno sobre el ser humano, hasta que uno se lo concede voluntariamente.

Nuestro enemigo lo más que hace es tocar la puerta esparando que abramos nuestro corazón al pecado. Pero si resistimos al diablo, él puede tocar la puerta durante el tiempo que desee y mientras no la abramos, él no tiene posibilidad de ingresar.

Es relevante comprender que cuando el pecado toca a nuestra puerta, se da una batalla mental clave para prevalecer o rendirse, puesto a que si perdemos el territorio de nuestra mente, el pecado está pronto a consumarse.

Como conclusión, se define al pecado como una decisión...una puerta que podemos abrir o dejar cerrada. Porque a pesar de que siempre hay demonios intentando hacer pecar al ser humano contra sí mismo, contra la creación y contra Dios, somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó...

Karen Chinchilla Q.