jueves, 20 de agosto de 2009

La visión se llenó de pecado

“Nunca me permitas ser un altivo”. A un altivo nunca se le queda bien. Este país insta a la desobediencia, a no sujetarse, a hacer lo que le da la gana. Este país anima a irse de la casa a los 18 años. Este país insta a ser líder para ser el mejor. Nos insta a creer que somos mejores que los demás. También, que no necesitamos a papá y mamá porque son anticuados. Cuando ese espíritu esté en nuestra vida, la presencia de Dios se va, la vida de Dios es removida y se va la autoridad.

De aquí a un año vamos a ser 1000 personas, no porque seamos muy cargas, sino porque nos vamos a humillar.

Pero una vez más el Señor lo llamó: — ¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted?” 1 Samuel 3:6

Samuel respondió “heme aquí”. Dígaselo a Dios, porque esto es lo que se ha acabado.

En aquel tiempo en el cual Dios llamó a Samuel, la palabra escaseaba, no había revelación y la visión que había se volvió monótona.

En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. 1 Samuel 3:1

Estamos hablando de cómo y porqué la gente se va de las iglesias, debido a esa falta de visión. No debemos ser líderes sin la presencia de Dios.

La generación de Elí ya no estaba teniendo visión, porque se volvió predecible todo en la iglesia. La visión de llenó de pecado.

¿Tú crees que la visión de Dios te lleve a pecar? ¿Tú crees que si Dios te guía te llevará a pecar? Pues no, porque somos como la luz de la aurora…Es sencillo, debemos crecer. Debemos ser humildes. A veces cometemos el error de decir “presencia de Dios, puedes irte porque yo tengo la revelación”.

Cuando usted se duerme, viene el diablo y arrasa con todo. Pero ese es un dormir espiritual. Samuel estaba sirviendo y estaba dormido. A más de uno esto le ha pasado. Y cuando nos dormimos, le perdemos el sentido a la visión que Dios nos dio.

Para florecer en el llamado debemos ser antirreligiosos, porque el religioso es quien se duerme espiritualmente.

Di conmigo “sobre mí no va a dormir el espíritu de religión”.

El arca significa la presencia de Dios, y Samuel tenía la presencia de Dios en frente, y no lo notaba. Hay gente que se vuelve indiferente e inmune a la presencia de Dios a causa de crecer malformado.

¿A cuántos se les ha ido la pasión más de una vez? ¿Cuántos creen que Dios nos va a devolver esa pasión?

La lámpara simboliza la palabra. Era tal la desobediencia e indiferencia del pueblo que fue apagada la lámpara de la palabra entre el pueblo.

Cuando nos movemos por emociones y hay soberbia, Dios está de último lugar. La gente tiene doblo ánimo y dependen de que haya algo emocionante, y se indisponen a adorar a Dios en la iglesia.

¿Cuántos prefieren ser confrontados?

Una persona crece cuando la corregimos y comienza a dar fruto.

Cuando uno pierde la presencia, queremos hacer nuestra propia voluntad y no la de Dios. Siempre la voluntad de Dios es contraria a la nuestra.

Porque Dios quiere que salgamos de la normalidad.

La normalidad es ese círculo que hacemos y del cual no queremos que nadie nos saque. Tenemos miedo a que se nos quite. Pero esa normalidad mata el sueño de Dios en nuestra vida.

Nunca debo dejar entrar en mí un espíritu de desobediencia.

¿Cuántos quieren bendición? “Señor, ayúdame a ser obediente, lo necesito”

Samuel no conocía la presencia, aunque la tenía en frente, y la palabra no le había sido revelada.

La persona que crece es porque tiene la revelación de la palabra.

En lugar de subir un olor grato a Dios, subió el pecado. ¿A cuántos les gusta adorar? ¿Se imaginan que el olor a Dios sea división, contienda, cerruchadera de pisos, chisme y desánimo? Dios diría “ese no es mi pueblo”.

En lugar de llegar un olor grato, le llegó una hediondez. Y Dios tuvo que levantar un Samuel para restaurar todo esto.

¿Cuántos aún tienen áreas en las cuales están caídos? Necesitamos subir a otro nivel humillándonos. ¿A quién levanta Dios? A los humildes, contritos y humillados.

El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido. Salmos 51:17

Cuando David se creyó la mamá de Tarzán se vinieron las desgracias. ¿Cuántos quieren que la gloria de Dios invada San José?

Yo veo esos travestis adorando a Dios, pero algo tiene que pasar en nosotros.

Que estemos centrados en lo que Dios está haciendo. Que no dejemos la visión…

Pero, sobre todo, debemos caminar en la presencia de Dios.

Geovanny Solano

miércoles, 19 de agosto de 2009

Las dos simientes

Aquí nos vamos a acostumbrar a los milagros. Va a ser costumbre que el drogadicto deje la droga. De repente ese problema en 8 días se larga, porque Cristo quiere hacerme libre. Pero ¿si usted no quiere escuchar la verdad, cómo va a ser libre?

Algo grande viene. Lo estamos creyendo y declarando. Es una bendición estar aquí. Vamos a continuar hablando de la iniquidad, porque hasta que hayamos sido libres de eso, podremos ver el avivamiento.

¿Qué es una simiente? Es una semilla, quiere decir semen.

Existen 2 simientes, una simiente es una semilla. Entonces tengo 2 semillas, la que viene de Dios y la que viene de la maldad.

La semilla de maldad nació desde Adán y Eva.

La simiente es concebida a través del semen. El único ser que puede cambiar o transformar la simiente somos nosotros. Podemos decidir si cambiar nuestra vida. Tenemos capacidad para cambiar nuestro destino a través del nuevo nacimiento en Jesús. El poder está en nuestras manos.

Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21

Hay un pleito entre las 2 simientes. Es la carne contra el espíritu.

La carne siempre quiere pecar. Esa es la semilla del diablo, y la carne siempre quiere prevalecer; se manifiesta cuando comenzamos a decir: -qué sueño, qué hambre ¿voy a la iglesia? ¿Me vuelvo un religioso y voy solamente los domingos?...-

Hay gente que pasa toda la semana indiferente con Dios, ¡no nos hagamos religiosos!

Hay gente que dice –yo no tengo problemas de fornicación, pornografía, drogas o idolatría…yo soy bueno-.

Pero, para aquellos que creen que no pecan, los celos, la envidia, la rivalidad, la disensión, el no perdonar…eso también es pecado.

Hay que ser sinceros delante de Dios, de lo contrario no va a pasar nada en nuestra vida. Si nos creemos los más santos, no pasa nada cuando venimos ante Dios.

Nos gusta juntarnos con personas que viven en el mismo pecado que uno. La envidia, contienda, chismes, son fruto de la iniquidad. No puedo entender que entre el pueblo de Dios hayan celos entre ministerios. Esos son frutos de la iniquidad.

Todos los días tenemos algo a qué morir, porque es una lucha constante contra la carne. Por más pequeño que sea.

Esa semilla tan pequeña ha podido más que usted y solamente usted puede sacar esa semilla.

La carne nunca deja que el espíritu se imponga sobre ella. Es una lucha constante.

La iniquidad viene del diablo, quien quiso la adoración para él. Si la iniquidad se pudo introducir en Lucifer, el ángel perfecto, ¿cómo no se habría que introducir en el ser humano?

El diablo tiene envidia de usted como ser humano, porque cuando Dios se quedó sin Lucifer para que lo adorara, tuvo que crear al ser humano para que lo adoremos.

Somos lo más parecido a Dios, y Lucifer envidia eso. Por eso viene con la intención de plantar la iniquidad.

La iniquidad es la madre de todo mal físico, moral y espiritual.

Karen Chinchilla

sábado, 8 de agosto de 2009

La juventud

Agradezco la invitación de Geovanny. Para quienes no me conocen, por mi acento notarán que no nací en Costa Rica. Nací en Panamá centro y ya son 12 años de pastorear en Puntarenas.

La juventud es el flanco preferido del enemigo. Yo quiero compartirles lo que hubiera querido conocer desde niño.

José es alguien a quien admiro.

Por esto Potifar dejó todo a cargo de José, y tan sólo se preocupaba por lo que tenía que comer. José tenía muy buen físico y era muy atractivo”. Génesis 39:6 (Nueva Versión Internacional)

Lo que me impresiona de José es el tener esa apariencia, ese semblante aún en medio de la circunstancia en la cual estaba. Rodeado de una cultura idólatra.

José halló gracia ante los ojos de Potifar. Pero la mujer lo vio como un objeto sobre el cual tenía propiedad para satisfacer el deseo.

Ella le pidió que tuvieran relaciones sexuales ¿qué impidió que José cayera?

Tenía razones para caer; las circunstancias y el rechazo de parte de la familia misma.

Estamos hablando de una mujer muy hermosa. Y José no explotó jamás su juventud contra esa mujer. José hubiera podido impresionar con la belleza a la mujer de Potifar, pero no lo hizo porque temió al Señor.

Actualmente, en Jacó muchos jóvenes explotan la belleza, en prostitución desde los 14 y 15 años. Y es que Egipto, o sea, el mundo, quiere explotar nuestra adolescencia y juventud. El joven sigue siendo símbolo de explotación.

A pesar de que José no tenía a su familia alrededor, no cayó ante la mujer de Potifar.

El enemigo quiere explotar a la juventud. Pero José no se afanaba por lo vano. Él sabía que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová.

El problema es cuando comenzamos a escuchar la seducción del mundo. Si no tenemos una palabra para sostenernos, esa seducción nos vence. El joven sin un temor es seducido.

Desgraciadamente, la mujer de Potifar se ha infiltrado en la misma iglesia. Cuidado, el enemigo no está muy lejos…

Octavio Concepción