viernes, 31 de julio de 2009

Maldición generacional

¿Cuántos quieren ver la gloria de Dios sobre este lugar?

¿Cuántos quieren resucitar muertos?...Primero debemos conocer la gloria de Dios, porque solamente cuando el Espíritu Santo está en nosotros, las puertas se abren.

Vamos a provocar la gloria de Dios y darle un golpe espiritual al diablo. Por eso el lunes se va a comenzar un ayuno de 7 días, pero con propósito, porque hay gente que ayuna y al mismo tiempo anda chismeando.

Queremos que la gloria de Dios venga, pero no hacemos nada para provocarlo... ¿Queremos realmente ver lo sobrenatural? Entonces comencemos a hacer y creer lo sobrenatural.

"Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación". Éxodo 34: 6-7

Dios nos habló hace poco, y nos dijo que debemos sacar las raíces generacionales que venimos arrastrando. ¿Cuántos conocen la historia de los antepasados?...Tenemos un carácter heredado del pasado, e incluso hay características que de repente no conocemos de nuestros padres y abuelos, pero las hemos heredado.

El Espíritu Santo me dijo que debemos cortar incluso con la décima generación. ¿A cuántos les cuesta diezmar y ofrendar? Por ejemplo, yo no sabía que mis padres tuvieron un altar de codicia, y eso me había sido heredado. Porque somos buenos para acarrear maldición y ruina de generación en generación.

¿Usted se ha preguntado por qué le cuesta tanto perdonar? Porque tenemos una generación que nos ha transmitido un espíritu analítico, que le cuesta creer, tener fe.

Por eso, la raíz tiene que salir para ser verdaderamente libres. No importa el pastor, sino la presencia de Dios, porque es el Espíritu Santo quien puede arrancar esa raíz.

¿A cuántos los persigue aún lo que dejaron en un encuentro?...Porque cuando se nos acaba esa pólvora, los espíritus generacionales se ponen de acuerdo para volver a nuestra vida.

¿Quiere que se le salga la iniquidad totalmente? La única salida es ser llenos del Espíritu Santo, porque la maldición generacional siempre tendrá la intención de volver a nuestra vida.

Cuando andamos según la carne, toda esa maldición generacional nos gobierna. Todo lo que fue dejado en un encuentro vuelve y peor; esto se debe a que no vivimos llenos del Espíritu Santo.

Entonces, ¿por qué Jesús dijo que debemos ser como un niño?...Porque perdona rápido, no guarda rencor, no le hace caso a las palabras hirientes.

Y es que hay una unción en los niños que debemos recibir para que sea cortada la maldición generacional, porque de ellos es el reino de los cielos, como Jesús dijo.

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis". Gálatas 5:16-17

Andar en el Espíritu es no hacer las obras de la carne. Es respetar a las autoridades. Pero hay una batalla espiritual entre la carne y el espíritu. ¿A cuántos le dan ganas de pecar? Seamos sinceros. ¿Quién está en ti, el Espíritu Santo o la carne?

Cuando queremos la gloria de Dios, se levantan los demonios. La misma carne se manifiesta y busca impedir que levantemos las manos a Dios. Cuando queremos levantar una alabanza, vienen los demonios a tratar de taparnos la boca... ¿Cuántos quieren levantarse con el carácter del Espíritu Santo?

¿Quieres tener cielos abiertos? Comienza entonces a caminar en el Espíritu Santo. Pero, sobre todo, necesitamos que la gloria de Dios caiga sobre nosotros para ser una luz al mundo, y que entonces la gente diga "No me sé el nombre, pero sé que están llenos del poder de Dios".

Geovanny Solano

martes, 14 de julio de 2009

La iniquidad III

"Como el gorreón en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa". Proverbios 26:2

Nadie se estrella al propio. Cuando va a llover, primero se nubla el cielo. Entonces, todo tiene que ser provocado.
¿Cómo provocar la presencia de Dios? Debemos estar todos unánimes y juntos. Pero ¿por qué se nos manifiestan todavía esas ganas de pecar? Porque existe una semilla de maldad en el corazón del hombre desde que este es concebido.

Un ejemplo de esa manifestación de la semilla de maldad, en la mujer, es la debilidad que tiene con respecto a lo que escucha. Cuando la mujer escucha palabras que le agradan, comienza a flaquear y se comienza a manifestar la iniquidad; lastimosamente en ocasiones se topa con un desgraciado que la engaña con puras palabras y le estropea las metas que aquella mujer tenía propuestas. (Desgraciado: falto de gracia).

Por otro lado, el hombre tiende a caer por lo que ve, y no tanto por las palabras que escucha.

Ahora vamos al ejemplo de David. Cuando David pecó con Betsabé, primero fue adúltero. Pero ¿qué provocó que David cayera de tal forma? La semilla del pecado...

Cuando la semilla cae en la mente, debo tener cuidado y saber si llevarla al corazón, porque en el corazón se concibe la semilla. Por lo tanto, se da una guerra en la mente, porque los demonios buscan que el pecado sea concebido. Llevar una semilla hacia el corazón, significa creerla, tomarla como una verdad para nuestra vida.

Sin embargo, cuando tomamos la semilla de la palabra, cuando estamos a punto de caer, tenemos la confianza en la palabra de Dios, la cual declara que en la debilidad somos fortalecidos.

Ahora bien, luego de la caída de David, vino el arrepentimiento.
"Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones". Salmos 51:1

Cuando nos arrepentimos, debe ser quitada la semilla de maldad que tenemos por causa de caminar sin la presencia de Dios.
"Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado". Salmos 51:2

Es necesario subir de nivel, crecer, avanzar espiritualmente, porque sino vamos a seguir pecando en la misma debilidad toda la vida. Pero cuando Dios nos lave más y más, como dice el Salmo, la gloria de Dios va a descender sobre este lugar.

Y esa gloria es la presencia de Dios, la cual es como un perfume que se impregna en nosotros. Pero hay una semilla de maldad que primero debe ser quitada de nuestro corazón. Porque todo en la vida ha sido provocado.

"Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí". Salmos 51:3

¿A cuántos se les rebela la carne cuando desea alabar a Dios? ¿A cuántos les da pereza alabar a Dios? Es que cuando nos acercamos a Dios, el reino de las tinieblas busca estropear nuestra intención.

"Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos;". Salmos 51:4

¿Cuántos han pecado contra Dios?...De repente hemos cometido muchos errores, y a pesar de que estamos en Dios, se nos quiere manifestar el pecado. Esto se debe a que fuimos concebidos en el vientre de nuestra respectiva madre, con un gen defectuoso de pecado.
"He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre". Salmos 51:5

Por esa razón Dios no quiso que Jesús fuera concebido naturalmente entre José y María, sino que lo concibió el Espíritu Santo, para no tener pecado.

Jesús tuvo las características del reino de los cielos, o sea, la personalidad del Espíritu Santo. Es por eso que no le costaba tanto obedecer como a muchos de nosotros.

¿Cuántos quieren revertir esas malas actitudes?
Entonces dile: -Señor, tengo un premio en la desobediencia y falta de fe, lo reconozco. Necesito que cambies mi destino Señor.-

Geovanny Solano V.

miércoles, 8 de julio de 2009

La iniquidad II

Los cojos comenzarán a danzar...Eso es lo que necesita este país.

Nos hemos dado cuenta de que se han acabado los -heme aquí- entre el mismo pueblo de Dios.
Se acabó la pasión, porque pasión es pedir para que la gloria de Dios se darrame en todas las
naciones.

También se ha dejado de predicar el mensaje de la cruz, siendo este el más importante, puesto a que cuando suene la trompeta debemos estar listos, porque esa trompeta solamente los espirituales la pueden oír. Sólo aquellas vírgenes con aceite, o sea, con la unción del Espíritu Santo.

Debemos preguntarnos entonces ¿en cuál grupo de vírgenes estamos? ¿con aquellas que tienen la unción del Espíritu, o con aquellas que no?

El tiempo que Dios está preparando es poderoso. Él usará nuestras manos para sanar los enfermos, pero primero es necesario que seamos sinceros delante de Dios, porque a través de esa sinceridad somos liberados.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la iniquidad con los milagros y el poder del Espíritu Santo?, pues
resulta que la iniquidad es lo que nos tiene atados para que no suceda el avivamiento. Si somos
libres de la iniquidad, el poder el Espíritu Santo fluye.

¿Cuántas personas han ido a un encuentro? Realmente son muchas, pero el problema está en que en muchas ocasiones, estas actividades quitan tan sólo las ramas...Pero el Espíritu Santo va más allá y arranca la raíz para que podamos ser plenos en Dios.

Gálatas 5:16-25

Estos versículos hablan sobre el deseo de la carne y los frutos del Espíritu. Y nos damos cuenta de que es más fácil practicar las características de la carne; es por esa razón que necesitamos el
poder del Espíritu Santo en nuestra vida, y para llegar a eso debemos ser una iglesia que adore
intensamente a Dios.

Cuando estamos llenos del Espíritu Santo no nos cansa adorar a Dios, incluso con la misma canción una y otra vez.

Necesitamos que sea transformada nuestra mente natural, porque estamos anhelando la gloria de Dios en este lugar, ya que el único que puede cambiar los balazos por gozo es el Espíritu Santo. Pero nosotros debemos ser los agentes de cambio, sin embargo todavía hay deseos de la carne que se nos manifiestan.

Si en la iglesia recibimos a una persona, no importa el estado en el cual se encuentre, eso no debe
ser obstáculo para aceptarla, pero debe notarse el cambio que el Espíritu Santo comienza a realizar en el corazón, de lo contrario la iglesia no está funcionando en el reino de Dios de la forma en la cual debería.

Pero ¿cómo Dios va a hacer algo en este lugar si no cambiamos? Todo tiene un orden y hay un precio que pagar. No podemos saltarnos en lo pequeño, la voluntad de Dios. ¿Por qué hay vecinos que no saben que somos cristianos? Porque no manifestamos la gloria de Dios en nuestra vida.

La iglesia no debe alcahuetear que una persona que no es nueva en Dios persista en el mismo pecado por años, porque es nuestra responsabilidad ante Dios. Sin embargo, en ocasiones la iglesia sí alcahuetea estas situaciones para que la gente no se vaya...Eso está mal.

Debemos entender que el pecado es agresivo y no respeta nada. Por lo tanto debemos ser agresivos contra el pecado. No tenemos que cederle el derecho legal al enemigo; y casi siempre el ser humano le cede ese derecho en un área específica.

Finalmente, por hoy, debemos entender un poco más sobre quién es nuestro enemigo, y los siguientes son algunos de los objetivos más relevantes que tienen los demonios:

1. Se oponen a Dios
2. Buscan destruir la creación
3. Hacer pecar al hombre a través de una influencia
4. Impedir la evangelización
5. Impedir que la oración llegue a Dios
6. Pelear contra los ángeles
7. Causar opresión y culpar
8. Poner duda e incredulidad
9. Poner oscuridad en la palabra para que el ser humano no la entienda
10. Quitar la riqueza natural
11. Quitar la vida, la salud, traer desastres a la tierra, quitar el gozo, la paz y la justicia de Dios.

Geovanny Solano V.

domingo, 5 de julio de 2009

La iniquidad

Para hablar de iniquidad es necesario entender lo que es la guerra espiritual, puesto a que el diablo no está en el infierno, sino en los aires, y cuando adoramos se libra una guerra porque los demonios intentan impedir que esa adoración llegue a Dios.

Para ganar esa guerra es indispensable contar con:

* Integridad
Ser una misma persona en todo lugar; o sea, recibir y mantener en todo tiempo la identidad que Dios nos ha dado como hijos.

* Conocer al enemigo
No se vence a lo que no se conoce, es por eso que debemos entender contra qué peleamos. No contra carne ni sangre, sino contra potestades, gobernadores, principados y contra huestes de maldad en las regiones celestes.

* Autoridad
Con respecto a la autoridad, muchas veces parece ser escasa en el pueblo de Dios debido a la culpabilidad que viene a causa del pecado.

* Plan de acción
La principal estrategia para vencer a nuestro adversario es dejar de pecar, puesto a que cuando pecamos realmente no se resta la autoridad que Dios nos concedió, pero entregamos al diablo un derecho legal sobre nuestra vida.
Esto se puede comparar con la hipoteca de una casa, porque esta se da a cambio de dinero, y al pecar estamos hipotecando nuestra vida al diablo.

¿Y por qué razón existe esta guerra? Porque el ser humano se vuelve desobediente desde la niñes, y desde ese punto comienza la lucha de la carne contra el espíritu. Sin embargo hay una fuerte esperanza, y es que La Biblia es un libro sencillo de entender, y realmente nosotros somos quienes la volvemos compleja debido a que no nos gusta ser confrontados, y la palabra de Dios nos confronta.

Y si debemos conocer al enemigo en la guerra, hay que entender que el diablo no es omnipresente, o sea, no puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Es por esta razón que el enemigo trabaja de forma organizada básicamente de la siguiente forma:

* Principados
Estos tienen terrenos extensos para trabajar, ya sea todo un país o una provincia por ejemplo.

* Potestades
Son autoridades con planes específicos como la droga, la prostitución o la delicuencia; planes concretos.

* Gobernadores
Ellos ejercen un trono sobre el lugar en el cual habitan. Están destinados a atacar a toda autoridad ya sea política, social o espiritual.

* Huestes de maldad
Destinados a dividir el núcleo familiar debido a la fuerza que existe en un hogar unido para servirle a Dios.

Además de conocer al enemigo, es más importante conocer nuestro aliado Dios, y una de las características que es necesario entender es que él es omnisciente. Puesto a que es clave comprender que Dios conoce todo con detalle. Sabe antes de que pequemos que íbamos a caer y aún así nos continua perdonando una y otra vez.
Y a veces la iglesia ha dicho: no importa caer porque Dios levanta al justo, pero debemos analizar si realmente hemos hecho justicia como para que Dios nos levante.

Ahora bien, comenzamos a entender contra lo que tenemos que pelear, pero lo más problemático es la batalla con uno mismo, porque al fin y al cabo el diablo no tiene poder alguno sobre el ser humano, hasta que uno se lo concede voluntariamente.

Nuestro enemigo lo más que hace es tocar la puerta esparando que abramos nuestro corazón al pecado. Pero si resistimos al diablo, él puede tocar la puerta durante el tiempo que desee y mientras no la abramos, él no tiene posibilidad de ingresar.

Es relevante comprender que cuando el pecado toca a nuestra puerta, se da una batalla mental clave para prevalecer o rendirse, puesto a que si perdemos el territorio de nuestra mente, el pecado está pronto a consumarse.

Como conclusión, se define al pecado como una decisión...una puerta que podemos abrir o dejar cerrada. Porque a pesar de que siempre hay demonios intentando hacer pecar al ser humano contra sí mismo, contra la creación y contra Dios, somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó...

Karen Chinchilla Q.