Para ganar esa guerra es indispensable contar con:
* Integridad
Ser una misma persona en todo lugar; o sea, recibir y mantener en todo tiempo la identidad que Dios nos ha dado como hijos.
* Conocer al enemigo
No se vence a lo que no se conoce, es por eso que debemos entender contra qué peleamos. No contra carne ni sangre, sino contra potestades, gobernadores, principados y contra huestes de maldad en las regiones celestes.
* Autoridad
Con respecto a la autoridad, muchas veces parece ser escasa en el pueblo de Dios debido a la culpabilidad que viene a causa del pecado.
* Plan de acción
La principal estrategia para vencer a nuestro adversario es dejar de pecar, puesto a que cuando pecamos realmente no se resta la autoridad que Dios nos concedió, pero entregamos al diablo un derecho legal sobre nuestra vida.
Esto se puede comparar con la hipoteca de una casa, porque esta se da a cambio de dinero, y al pecar estamos hipotecando nuestra vida al diablo.
¿Y por qué razón existe esta guerra? Porque el ser humano se vuelve desobediente desde la niñes, y desde ese punto comienza la lucha de la carne contra el espíritu. Sin embargo hay una fuerte esperanza, y es que La Biblia es un libro sencillo de entender, y realmente nosotros somos quienes la volvemos compleja debido a que no nos gusta ser confrontados, y la palabra de Dios nos confronta.
Y si debemos conocer al enemigo en la guerra, hay que entender que el diablo no es omnipresente, o sea, no puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Es por esta razón que el enemigo trabaja de forma organizada básicamente de la siguiente forma:
* Principados
Estos tienen terrenos extensos para trabajar, ya sea todo un país o una provincia por ejemplo.
* Potestades
Son autoridades con planes específicos como la droga, la prostitución o la delicuencia; planes concretos.
* Gobernadores
Ellos ejercen un trono sobre el lugar en el cual habitan. Están destinados a atacar a toda autoridad ya sea política, social o espiritual.
* Huestes de maldad
Destinados a dividir el núcleo familiar debido a la fuerza que existe en un hogar unido para servirle a Dios.
Además de conocer al enemigo, es más importante conocer nuestro aliado Dios, y una de las características que es necesario entender es que él es omnisciente. Puesto a que es clave comprender que Dios conoce todo con detalle. Sabe antes de que pequemos que íbamos a caer y aún así nos continua perdonando una y otra vez.
Y a veces la iglesia ha dicho: no importa caer porque Dios levanta al justo, pero debemos analizar si realmente hemos hecho justicia como para que Dios nos levante.
Ahora bien, comenzamos a entender contra lo que tenemos que pelear, pero lo más problemático es la batalla con uno mismo, porque al fin y al cabo el diablo no tiene poder alguno sobre el ser humano, hasta que uno se lo concede voluntariamente.
Nuestro enemigo lo más que hace es tocar la puerta esparando que abramos nuestro corazón al pecado. Pero si resistimos al diablo, él puede tocar la puerta durante el tiempo que desee y mientras no la abramos, él no tiene posibilidad de ingresar.
Es relevante comprender que cuando el pecado toca a nuestra puerta, se da una batalla mental clave para prevalecer o rendirse, puesto a que si perdemos el territorio de nuestra mente, el pecado está pronto a consumarse.
Como conclusión, se define al pecado como una decisión...una puerta que podemos abrir o dejar cerrada. Porque a pesar de que siempre hay demonios intentando hacer pecar al ser humano contra sí mismo, contra la creación y contra Dios, somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó...
Karen Chinchilla Q.

No hay comentarios:
Publicar un comentario